viernes, 1 de julio de 2011

De carteles y de mezquitas

Hace poco visité una mezquita en un pueblo vasco. El local era agradable y modesto, pasamos una tarde islámicamente hablando muy provechosa, fraternal. La mezquita, una antigua carnicería habilitada para oratorio, aún dejaba ver el nombre de lo que había sido sobre la entrada principal.
Pregunté al imam si pensaban poner un cartel con el nombre de la mezquita en árabe, castellano y euskera. Él me respondió: "¿Para qué? Todos en el pueblo saben lo que es esto y dónde estamos”. Yo sin embargo sigo convencido de que hay que poner carteles grandes y claros en castellano, árabe y euskera en las entradas de los oratorios, y comunicarse lo más posible con los vecinos y con la población no-musulmana del lugar.

Por fin, antes de salir de la reunión, le entregué al imam, escrito en su cuaderno, el nombre de la Comunidad islámica y de la mezquita en castellano y euskera. Y Allah sabe más.

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